Valors, también en las cocinas

Cuando hace unos años nos planteamos entrar en el negocio de la gestión de cocinas escolares, lo hicimos convencidos que teníamos mucho que aportar respecto a una realidad que conocíamos desde dentro. Así nació Comedores Educativos, con la clara voluntad de incorporar nuestro know-how en el ámbito educativo y aquellos principios irrenunciables que nos son propios, adaptarlos y aplicarlos al sector de la restauración colectiva. Hoy, que ese proyecto ya es un sueño consolidado, podemos hacer un repaso de lo que consideramos que, humildemente, hemos aportado a los centros que nos renuevan a diario su confianza y lo que esperamos aportar a aquellos que lo hagan en el futuro.

Al revés que muchos actores del sector, que han hecho históricamente el camino desde la restauración hasta la educación en el ámbito del mediodía, Valors recorrió dicho camino en el sentido contrario. Y creemos que esto supone nuestro primer valor añadido y elemento diferencial en cuanto al proyecto que planteamos en el comedor escolar. Incorporar la comida y el tiempo de ocio como parte de la educación transversal de niños y niñas fue un paso natural que nos ha llevado a hacer las cosas de otra manera, planteando retos pedagógicos que a menudo van en contra de la comodidad del día a día. Que nuestros monitores (educadores) compartan la comida con los niños y niñas, la autonomía en el comedor, el proyecto de Leo la Científica, el Pueblo de los Valores o el “Yo, monitor” son algunos de los muchos ejemplos.

Del mismo modo, desde el inicio quisimos posicionarnos en cuanto al producto que entra en nuestras cocinas y lo hicimos como firmes defensores de la proximidad y del producto fresco y ecológico, rechazando intermediarios que no aportaran valor así como platos precocinados e industriales con los que, a lo largo de los años, se ha aprendido a convivir en escuelas, institutos y universidades. En nuestros menús no planteamos grandes revoluciones pero sí algunas innovaciones en línea con las nuevas corrientes alimenticias, a través de degustaciones mensuales, que nos permiten valorar qué platos introducir en los próximos menús en función del grado de aceptación en cada centro. Comida tradicional, pero repensada para incorporar todas las bondades del mejor producto, de las mejores técnicas culinarias y de aquellas tendencias propias de cada centro.

Y finalmente, el toque humano. La pieza clave para que los más pequeños disfruten cada día de una experiencia culinaria única: nuestras cocineras y cocineros. En este aspecto, el proceso interno que nos hizo aceptar el reto de entrar en restauración tiene mucho que ver con el hecho de preocuparnos de forma genuina por los que son los pilares de nuestra tarea diaria. Escuchamos de forma sincera, damos confianza, formamos y estamos día a día al lado de nuestro principal activo. Nada de lo que imaginamos sería posible llevarlo a cabo sin su complicidad. Por eso, muchas gracias!

Bajo estas premisas seguiremos trabajando, con vocación de servicio y con ganas de integrarnos en cada centro como parte de cada proyecto, ser uno más de cada familia educativa. Seguiremos firmes en nuestros principios, trabajando con agricultores y ganaderos de confianza, que nos inviten a probar cada producto y que nos convenzan que merecen formar parte de lo que juntos estamos construyendo.

La restauración ya forma parte de nosotros y des de Valors seguiremos trabajando para que los niños y niñas entiendan la bondad de una alimentación saludable. Atentos, cercanos e implicados. No sabemos hacerlo de otra forma.

Buen provecho!